Viernes 6 de mayo. Estamos ante la última etapa de los Pedales de Lava. La etapa de hoy es corta pero intensa. Para finalizar la ruta que mejor que una buena despedida en el terreno mas inhóspito de toda la isla (con el permiso del volcán de Timanfaya), y posiblemente el mejor terreno para la práctica de la bici de montaña, los Ajaches. Hoy solo 35km (que se harán muy largos) y 700 metros de desnivel positivo acumulado.
Salimos de Playa Blanca en dirección Puerto del Carmen punto final de la ruta). Antes de llegar a los Ajaches pasaremos muy al lado de playas de postal. Algunas tan conocidas y prestigiosas por el submarinismo como es la playa de Papagayo.
Los Ajaches es una zona inhóspita, silenciosa, algunos dicen que en este lugar se han encontrado consigo mismo y luchado contra sus propios miedos. He de decir que es una zona muy peculiar.
Orientada al mar y con innumerables barrancos que acaban en él. Es un continuo sube y baja muy técnico. Es un lugar muy silencioso y particular, el lugar seguramente mas solitario de quantos hemos visto. Al estar al sur la sequedad es extrema y en días de mucho calor puede llegar a ser inaguantable. Un lugar de difícil acceso en caso de problemas. Hacerte daño aquí no esta permitido…
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| Sebas y su coche (Ajaches) |
El pueblo de Playa Quemada es parada obligatoria, ya que es el penúltimo punto de control intermedio en la ruta. Nos hacemos unas fotos y rumbo a nuestro destino, lo que seria nuestra casa vaya…
Al final llegamos a Puerto del carmen, 35km solo hoy que hemos tardado en superar más de cinco horas y media. Hemos llegado!!!!!!!
Sin darnos cuenta volvemos a estar delante de la Plaza de las Naciones haciendo-nos la foto de rigor de final de etapa y de travesía. Ahora si que ya podemos decir que hemos terminado la ruta. La alegría es inmensa y nos damos un fuerte abrazo. La emoción es palpable y no hay nada más gratificante que llegar a casa con los deberes hechos.
Estamos muy contentos por como ha ido la ruta. Atrás quedan caídas, golpes, momentos de confusión, el dolor, el cansancio, las pérdidas, alegría, risas y muchísimas más cosas que ya son parte del pasado, pero de una experiencia que aún es muy presente.
Los kilómetros recorridos no importan, lo verdaderamente importante aquí, es la travesía. Lo verdaderamente importante para mi, es la compañía. En este caso, mi gran amigo Sebas. Vivir una aventura como esta, en este lugar y con mi amigo no tiene precio. Nos hemos llevado muy bien y nos hemos compenetrado totalmente.
Lo que quiero decir, que para mí lo importante no ha sido hacer la travesía en 5 etapas o haber hecho 250km. Para mí, lo verdaderamente importante ha sido, disfrutar al máximo cada momento de este viaje y disfrutar de la compañía de mi amigo, que ha conseguido hacer de esta ruta, una ruta aun mucho mejor. Si ya éramos amigos, volvemos a casa siendo-lo muchísimo más. Muchas gracias a él y a todas las personas que nos animaron día a día. Hasta pronto!














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