Poco falta ya para el comienzo de una nueva y emocionante aventura. Alejada de mi proyecto personal “Montañas del mundo”. Esta vez, cambiaremos las grandes montañas por la bicicleta de montaña. Vamos a recorrer la Isla de Lanzarote y la Graciosa , en las Islas Canarias. No es un viaje en solitario, es un viaje compartido, compartido con uno de mis mejores amigos, uno de estos de toda la vid, de los de verdad, de los que siempre están ahí, de los que duran, de los que te dan la mano cuando nadie te la da, este no es otro que mi gran amigo Sebas.
Hace unos meses la Pedales de Lava, de los creadores de la mítica Pedals de Foc en el Pirineo, era algo que parecía muy lejano, pero han ido pasando los días y por fin ha llegado este momento. La semana pasada efectuamos el último pago y ahora ya solo nos quedan pequeños detalles. Los nervios ya son palpables y ya tenemos ganas de llegar y empezar a rodar con la bicicleta. Por delante nos espera un reto por cumplir, pero que estoy seguro que conseguiremos. Un viaje que recordar, uno para no olvidar…un gran viaje al fin y al cabo.
Lanzarote. Un lugar único y diferente. Vamos a conocer otro planeta. Un lugar que nos recuerda el origen de nuestro mundo. 247 kms y 3.500 metros de desnivel acumulado de autentica bicicleta de montaña por caminos, pistas y senderos, alrededor de este lugar único en el mundo llamado Lanzarote. Nos acercaremos al espíritu de la isla, hasta mezclarnos con ella, viviéndola de una forma única e inmejorable.
Olvídate del tópico canario de playas y palmeras. Hay mucho más que eso. Hay un mundo de soledad, tradición y belleza que te atrapará para siempre.
Lava, desierto y piedras. Océano, viento y sol. Vida que se aferra a la vida aprovechando hasta la más pequeña molécula de agua arrastrada por el rocío de las madrugadas. Agricultores desafiando lo imposible, arrancando los frutos a la tierra reseca. Prolongación marítima del desierto del Sahara. Poderoso océano de azules impenetrables que te acompañará durante todo el recorrido, unas veces cercano y dócil, invitándote a nadar, otras lejano e infinito desde el filo de los abismos de Famara. Y también violento e irreductible, tratando de atraparte con sus garras por toda la costa oeste de la isla.
La ruta la empezaremos en el centro turístico de Puerto del Carmen y cruzaremos la zona más poblada de la isla, incluida su capital, Arrecife y otro importante centro turístico como es Costa Teguise. A partir de aquí, pistas y senderos hacia el norte, cruzando pequeños pueblos marineros, rodando solitarias costas, azotadas por un mar a veces sereno a veces implacable. Llegaremos al pueblo marinero de Orzola, desde donde en barco, llegaremos a la pequeña y única en el mundo, Isla de la Graciosa. Un día en la isla de la Graciosa , con su pequeño pueblo de calles arenosas, sus playas de amarillo cegador y donde el tiempo toma otra dimensión.
De vuelta a Lanzarote, nos elevaremos una y otra vez por el montañoso macizo de Famara, sobrevolando desde las alturas los temibles acantilados del norte y la ya lejana isla de la Graciosa. Nuevos y hermosos paisajes y pueblos; Haría y sus 1.000 palmeras, la maravilla colonial de Teguise, antigua capital de la isla, y acabaremos en la mística Caleta de Famara, paraíso de los surfistas.
Después de la magia de Famara rodaremos solitarias pistas arenosas besadas por las olas. Cruzaremos campos de cultivo donde el tiempo parece haberse detenido y por fin nos adentraremos en el infierno de Timanfaya. Las últimas erupciones de hace 200 y 300 años nos han dejado un paisaje aterrador, plagado de cráteres, escorias, mal países y lavas impenetrables. Tras sobrevivir al volcán llegaremos al precioso pueblo de Yaiza y de allí nos lanzaremos hacia el sur siguiendo la costa oeste, plagada de piscinas marinas naturales al mismo borde del coloso océano. Allí, al sur de Lanzarote, alcanzaremos Playa Blanca, población turística de primer orden, y si nos sobra tiempo nos bañaremos en las paradisíacas playas de Papagayo.
Y para acabar dejaremos el último escollo; la travesía del macizo de los Ajaches, autentico pedazo del desierto del Sahara en mitad del océano Atlántico. Subidas y bajadas por barrancos destrozados por la soledad. Paraíso absoluto de la bici de montaña. Un recorrido exigente de menos a mas, que nos llevará de nuevo a la civilización; Playa Quemada, Puerto Calero y por fin llegaremos al inicio de nuestro viaje; Puerto del Carmen, final de nuestra travesía.
Un día de descanso en la isla y al día siguiente al aeropuerto a coger el avión que nos lleve a casa, con los nuestros, con los de toda la vida. Pues nada más gente, lo próximo que escriba ya será en casa y después de unos días de descanso. Ya pondré fotos para que os hagáis una idea del viaje.
Salud!



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